Blog de crítica de la cultura y otras balas de fogueo al gusto de Óscar S.

Encuadre: página de "Batman: Year One", Frank Miller y David Mazzucchelli, 1986-7, números 404 a 407 de la serie.

jueves, 4 de octubre de 2012

La insoportable levedad del saber

Un pesado retiene al empleado bancario todo el tiempo que le viene en gana, acodado en la mesa de él, mirando de reojo la pantalla. Lo ha confundido con el confesionario, mientras que el sacerdote le pone en comunicación con la deidad, el dinero. Luego dicen de los que utilizan al barman de psicólogo: en realidad es el oficiante que le consagra el alcohol. Sin embargo, en un aula no parece suceder nada de eso. Pocas veces los chicos sienten que el profesor funciona como mediador con esa exquisita Señora, la cultura. La cultura les persigue en forma de deberes, y penaliza al que corre más que ella. Tiempos hubo en que estudiar era objeto de deseo: recuerdo la novela de Hardy, Jude el Oscuro. El hombre se movía en el penúltimo escalón social y pretendía aprender latín como los maestros. Y eso en el siglo diecinueve, no en el Renacimiento. A mi argumento de que saben más al cabo de un mes que un adulto en cinco años los alumnos quedan perplejos. Y al segundo argumento, que dice que si no se han percatado de que el estado les preserva vírgenes quince años de las fátigas de un salario sólo para que se familiarizen con cosas que algo tendrán de valor, se conmueven lo mínimo. La superioridad formativa de lo inútil frente a las destrezas laborales remunerdas está de capa caida. Pero no hay que perder la esperanza: la mayoría de los adolescentes dibujan y tocan la guitarra, de modo que algo de conciencia de la bondad de disciplinarse por amor al arte queda en ellos. Como dice el famoso cartel, ya verás como viene alguién y la jode...

4 comentarios:

  1. las destrezas laborales "remunerdas"
    curiosidad!

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  2. Y es aquí, en esta confluencia de absurdos, donde al fin se hace valer mi persona, la representación cárnica del vago contumaz pero remunerado... o sea yo. Dadme vuestro sudor y bendeciré mi cama, contadme de vuestro esfuerzo y me echaré la siesta.
    Queda abierto el plazo de entrega de donativos para la construcción de mi catedral... aunque si el ciego fervor os achucha, y no os veis con fuerzas para esperar ni un minuto más... podéis empezar a adorarme... a partir de ¡YA!

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  3. Lo siento, sólo te queremos por tu cuerpo...

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